miércoles, 1 de enero de 2014

“2014: Palabras de paz, paz en los corazones”


El 2013 fue sin dudas un año difícil por los altos niveles de violencia sufridos en la argentina. Nuestra querida Mar del Plata ha tenido el triste récord de ser la ciudad en la Provincia de Buenos Aires, con el mayor índice de homicidios; asimismo se percibe un clima de hostilidad que parece no coincidir plenamente con la situación económica y social de nuestro terruño (o sí). 




Dejando de lado la superchería, podría hacer alusión a la atribución de mala fortuna del número 13 y desviar el presente enfoque, éste año ni siquiera nos permitió festejar como era debido los 30 años ininterrumpidos de democracia. El acto en plaza de mayo, cuando miles de paisanos sufrían robos y hasta hubo pérdidas de vidas humanas, generó rechazo por parte de quienes vimos a uno de los cantantes populares de la fiesta, cantando en el escenario “que la muerte no me sea indiferente”. Terrible escena colorida en contraste con el gris de la gente que sufrió la muerte en carne propia. 

Sumémosle un fin de año crispado por la crisis energética que generó el odio de los afectados por los cortes y hasta un festejo vía twitter de una funcionaria oficialista porque “también le tocó a los oligarcas”. En un diario capitalino se permitió bromear con la desgracia ajena expresando que “los ciudadanos de clase media pagan una tarifa reducida y esperan recibir un servicio de electricidad como el de Suiza”. Esas son las cosas que generan cólera.

La agresividad impera en nuestra sociedad y es alimentada desde todos los sectores. Los medios de comunicación y la clase dirigente son quienes más responsabilidad tienen, pero todos debemos bregar por cambiar las cosas. Nada se modificará, tras la inefable llegada de un nuevo año, sino cambiamos nosotros mismos. 

En su primer 'Urbi et Orbi', el papa Francisco ha hecho un llamamiento para que todos seamos "pacificadores". "Dios es la paz: pidámosle que nos ayude a ser constructores de paz cada día, en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras ciudades y pueblos, en todo el mundo", dijo.

Más allá de los ánimos de fin de año y el desenfreno de consumo, combinado con la llegada de las vacaciones de verano; que tal vez hagan que todo el clima de temor y crispación que se vive en estos días quede escondido bajo la alfombra, aludo a que tomemos conciencia que la principal deuda que tenemos en nuestro país es la concordia y la paz entre los argentinos.

Será porque el papa es bien nuestro, por la necesidad de paz en nuestro país o porque fui educado en un colegio franciscano es que, frente a la llegada del 2014, no puedo dejar de recordar una frase de la oración de la paz: “Donde haya odio, ponga amor; Donde hay ofensa, perdón” 

Feliz año! 

Marcelo Pérez Peláez 

Abogado DNI 23.478.858