Más allá de esos cinco minutos finales y fatales para el equipo conducido por Ricardo Gareca, en los que estuvo a punto de perder un partido increíble, nadie puede negar que Vélez fue completamente superior a Rosario Central en el Gigante de Arroyito.
El conjunto de Liniers no solo pegó de entrada, sino que además tuvo en el pibe Ramiro Cáceres a un goleador implacable, generó las situaciones más claras e hizo la diferencia de la mano de un Poncho Insúa dispuesto a recuperar su mejor nivel.
En contrapartida, Central hizo todo mal y así fue que a los 11 minutos del primer tiempo ya perdía por 1-0. Aunque lo más insólito llegó en el inicio del complemento: a los 40 segundos de juego, Cáseres amplió la ventaja tras un rebote, y a los 8 minutos, selló un 3-0 que parecía irremontable.
Sin embargo, Vélez desaceleró, se quedó y el conjunto rosarino creció. De a poco, empezó a pelotear al visitante y sobre los 45 logró el 2-3 impensado: Walter Acuña y Castillejos descontaron para el Canalla.
Pero la reacción local llegó demasiado tarde y Vélez se terminó quedando con lo que, en definitiva, fue una merecida victoria.