
El marplatense Osvaldo Vespa se fue de vacaciones a Europa y una de sus paradas fue Italia, Roma, El Vaticano. Estuvo la plaza de San Pedro cuando Francisco pasó en el Papamóvil como hace habitualmente saludando a los fieles que día a día se agolpan allí. Pero este abogado marplatense fue con una misión: darle al Papa una camiseta de San Lorenzo.
Llegar hasta él no es para nada sencillo, por eso Osvaldo arriesgó: le gritó un par de veces su nombre y luego le tiró la casaca que el Papa atajó de manera providencial.