Sorprendió de entrada la visita, que antes del minuto nomás tuvo una clara ocasión de gol, con un zurdazo esquinado de Javier Álvarez que exigió a Pablo Morata que demostró que estaba perfecto de la rodilla, se estiró y cacheteó con lo justo hacia un costado. El local no entraba en partido y General Rojo estaba decidido a atacarlo, sin esperarlo. A los 2’, Gonzalo Crespo llegó al fondo por derecha y sacó el centro bajo que no alcanzaron a empujar Guerra primero y Álvarez por atrás, en lo que pudo ser la apertura del marcador para los de Octaviano que eran los que tenían la iniciativa.
De a poco, Kimberley se fue acomodando en el terreno, pero no lograba llegar con peligro a Coronda, mientras que el rojinegro hacía un culto a la profundidad, con un ingreso por el eje de Bazán que remató bajo y obligó a Morata y una pelota en cortada para Álvarez que la punteó ante la salida lejana del arquero marplatense y alcanzó a despejar la defensa. Era más el equipo visitante, que manejaba bien la pelota, salía jugando desde el fondo y sorprendía con los volantes que ganaban las espaldas de Flores e Hidalgo.
La supremacía en el trámite se cristalizó en la red a los 19’. Luego de un córner, despejó Espende de cabeza, Crespo se animó como venía, el remate fuerte le picó antes a Morata que no pudo detener yGuerra tuvo todo su olfato goleador para empujarla al fondo del arco y marcar la merecida ventaja. Las protestas de los jugadores de Kimberley y de Damián García no se hizo esperar con el línea Diego Albo, porque entendían que el “9” estaba adelantado antes del disparo del volante. Pero el problema del “dragón” no era el asistente, sino su propio rendimiento, muy lejos de lo esperado.
Para que el local inquietara a Coronda tuvieron que pasar 25’, cuando Espende ganó en las alturas, su cabezazo se desvió en la cabeza de un defensor y se fue pegado al palo izquierdo. El sistema implementado por García no dio el resultado esperado, más allá de las características, el equipo no tuvo juego y sufrió la falta de potencia en ataque, porque Azurmendi era controlado y a De Hoyos no le llegaba la pelota, no siente ser la referencia de área, salía a jugar lejos y no quedaba nadie en la zona de fuego.
Antes del final de la etapa, estuvo más cerca Rojo del segundo que el “dragón” del empate. A los 41’, Crespo le ganó a Gorrasi por derecha, tiró el centro atrás y Espende desacomodó a Álvarez cuando iba a empujarla. Lo más claro del local, en toda la inicial, llegó a los 43’, con la primera trepada seria deCorti, que enganchó hacia adentro y sacó un zurdazo que tenía buen destino pero pegó en un defensor y se perdió al córner.
Como era de esperarse, Kimberley salió con todo al complemento, presionando en todos los sectores, parado en campo rival y buscando llegar lo más rápido posible al empate. Si bien no lo consiguió, al menos en dos minutos tuvo dos acercamientos importantes, cosa que le había costado mucho en la primera mitad. Un desborde de Flores que cortó Coronda y un remate desde lejos de Gorrasi que se fue cerca, mostraron la predisposición del dueño de casa.
Era otro Kimberley y General Rojo no podía frenarlo. A los 5’, desbordó Azurmendi, De Hoyos pivoteó dentro del área y Diego Hidalgo llegó de frente para sacar un derechazo bárbaro, abriendo el pie y poniéndola abajo, contra el caño izquierdo de Coronda que sólo atinó a mirar.
La visita no salía de su asombro, porque el regreso del descanso le puso enfrente un rival diferente, con más empeño, más empuje, más juego y una actitud mayor. Pablo Morata ya no tenía trabajo y todo se jugaba en terreno de General Rojo, que no podía cortar el asedio. Azurmendi pudo desnivelar pero no se tuvo confianza para definir y prefirió tocar al medio, lo que permitió el despeje de la defensa. Las sociedades empezaron a funcionar en Kimberley que merecía la ventaja. A los 19’, se juntaron Corti y Flores por la derecha, el “beto” tiró el centro y la palomita de De Hoyos por el segundo palo se fue besando el palo de Coronda.
El local seguía siendo más, pero General Rojo salió un poco del fondo, intentó manejar la pelota y salir de contra cuando podía. Y así encontró más de una vez mano a mano a sus delanteros contra la defensa marplatense, pero la firmeza de Gabutti y Espende desactivaron las intenciones. Hasta que a los 29’, un jugadón del “chacarero” casi pone arriba a la visita, doble pared, pase en profundidad para Joaquín Álvarez, centro bajo a Guerra que anticipó perfecto y punteó la pelota que dio en el palo y volvió a las manos de Morata.
El partido a esa altura estaba para cualquiera de los dos. El local era el protagonista, pero General Rojo no se quedaba atrás y también quería llevarse los tres puntos. Un tiro libre jugado rápido porGiuntini para Flores le permitió al exUnión meterse al área y tocar atrás para Parra que la enganchó muy abajo y la tiro por arriba del travesaño.
Los minutos finales fueron de ida y vuelta, con una entrega total de los 22 jugadores que brindaron un gran espectáculo. Con Kimberley obsesionado por los tres puntos y General Rojo sabiendo que el empate le servía, pero viendo la posibilidad de llevarse el premio mayor. Igual la última fue para el local, cuando le quedó a Parra que no se animó a patear y tocó al medio para De Hoyos que, exhausto, con lo que le quedaba de resto se tiró para empujarla pero no llegó.
No hay mucho para discutir. Fue un tiempo para cada uno y el reparto de puntos fue justo. Los dos pudieron marcar una diferencia mayor en la etapa que les favoreció, pero en definitiva ambos hicieron un gol y demostraron que no todo es meter y luchar en el Argentino B, sino que también se puede jugar.