De la operación también participaban otros monotributistas que tampoco tenían ningún tipo de vínculo con el local bailable ubicado en avenida Constitución al 6600.
Según se informó desde la Afip, la maniobra sistemática y llevada adelante durante los últimos años fue pergeñada por una misma persona: el contador José Luis Gallinal.
La clausura podría extenderse hasta tanto los responsables del local bailable no regularicen su situación. Además la Afip presentó una denuncia penal contra los propietarios y el contador por asociación ilícita fiscal. La causa quedó radicada en el Juzgado Federal 1, a cargo de Alejandro Castellanos.
Sobremonte, uno de los más importantes complejos bailables de la costa, facturó más de $3.300.000 en menos de 3 meses, y durante el verano -a partir de los controles de la Afip- la firma Repque dio de alta a74 trabajadores en el sistema de seguridad social.
La investigación se inició luego de que la Afip advirtiera que las sociedades que supuestamente explotaban el boliche cambiaban periódicamente. Por ejemplo, hasta el 10 de enero pasado, la venta de entradas y la gastronomía se hallaba a cargo de la la firma Mangiato SA pero, al ser fiscalizada durante los primeros días del verano, se cambió la titularidad a una nueva sociedad pantalla: Repque SA, recientemente inscripta y sin antecedentes en la actividad. En tanto la firma Zermatel SA era la que explotaba el predio y pagaba el canon municipal.
El promedio anual de pago de impuestos desde 2008 a la fecha, por todo el complejo Sobremonte -restaurantes incluidos- es de $9.408 por todo concepto y no llega ni a la contribución de un monotributista de categoría "H”.
El total abonado por el complejo en concepto de cargas sociales desde 2008 a 2014 es de $84.067. En tanto, el promedio anual es de $13.438 por un plantel de personal, creciente en temporada alta, que nunca fue de menor a 60 empleados.
De acuerdo a la investigación de la Afip, las personas utilizadas para la maniobra y que figuran como socios son un vigilador, un jubilado y un albañil.
Repque SA está integrada por Roberto Obertti, un vigilador que cobra $1.500 pesos por mes por brindar la seguridad en Sobremonte y no está inscripto ante la Afip. Su “socio” es Emilio Carabajal, un empleado de Haras Los Alamitos SA, con un salario promedio de $1.800 mensuales. Una de las titulares de esa sociedad es Elsa Beatriz Requi, madre de Eduardo Miguel Aracil, uno de los verdaderos dueños de Sobremonte.
Por su parte, Zermatel SA está integrada por el albañil Alejandro Fernández; Elías Guzmán, un hombre que ni siquiera vive en Mar del Plata y su último empleo declarado fue en una fábrica de autopartes y Horacio González, un jubilado y monotributista que se dedica al revestimiento de paredes y pisos e instalaciones de carpintería. González posee un local que le alquila al socio del contador Gallinal, el artífice de la maniobra de evasión.
A su vez, Mangiato SA está integrada por Carlos García y Gustavo Cella, ambos monotributistas. Cella trabajaría en la distribuidora mayorista Hergo, grupo empresario integrado por la firma Hiller SA que también resulta cliente del contador Gallinal.
Previo a Mangiato, la firma que explotaba la gastronomía en el boliche era Destination Boulevard SA, una empresa a nombre de Nicanor García, un jubilado del Chaco que, ante la visita de los inspectores de la Afip dijo que ni siquiera conocía Resistencia y, lógicamente, tampoco Mar del Plata. Todavía no sale del asombro que le provocó saber que era uno de los dueños del importante Complejo Sobremonte.