sábado, 22 de febrero de 2014

A Quilmes le faltó "Diez" para el peso

El jueves fue un ex Quilmes (Hopson), el que se vistió de héroe en el cuarto final y le dio el triunfo a Regatas Corrientes sobre Peñarol. Un día más tarde, la historia se revirtió y fue un ex Milrayitas (Alejandro Diez), el que terminó siendo decisivo para que Boca Juniors se lleve una gran victoria de Once Unidos ante Quilmes por 70 a 65, para encaminarse al tercer lugar de la fase regular y manteniendo la ilusión de desbancar a los de Rivero del “dos”. 


El “tricolor” falló mucho en el final, el olavarriense se adueñó de todos los rebotes y se encargó de sentenciar desde la línea para que el “xeneize” empareje los cruces de la temporada con dos triunfos por bando. Walter Baxley fue el goleador del partido con 18.
Entonado por el aliento de su gente y sabiendo la importancia del partido, el comienzo de Quilmes fue casi perfecto, a pura defensa, sin dejar anotar a Boca durante tres minutos y medio, cargando la pelota en la pintura para Romero y Ghersetti que lastimaban y sumaban. Incluso podría haber tomado una diferencia mayor, si no hubiera sido por decisiones apresuradas o errores en esa rápida transición de defensa-ataque. Pero la visita creció, se afirmó con Battle y el ingreso de Ale Diez, metió un parcial de 7-2 y se puso a dos (13-11), a 1’40” para el cierre. El “cervecero” cerró mejor y con un doble dudoso (parecía la luz roja prendida) de Ghersetti sobre la chicharra, se fue al descanso corto arriba por 6: 17-11.
El “tricolor” volvió sin ideas del banco y parecía que Boca se lo llevaba por delante, con dos buenas ofensivas. Pero la visita cayó en el mismo apuro que el “tricolor” y no aprovechó el momento, por lo que los de Ramella se mantuvieron adelante pese a estar 2’35” sin convertir. Los ataques del “xeneize” eran demasiado forzados y Safar, no lograba entrar en juego, ante el permanente hostigamiento de la gente que lo vio nacer y no le perdona haber cruzado de vereda. Una joya de Vildoza (23-15) quebró en ese momento al “xeneize” y obligó al tiempo de Duro. Cuando todo parecía controlado por el local, un triple de Prato y otro de Safar, que se sacó la mufa, volvió a emparejar y dejó el partido a 2 (25-23) a 2’18”. El karma de los rebotes ofensivos de su rival apareció en el peor momento para Quilmes que, además, chocó contra un Safar que calentó la mano y clavó dos bombas (25-29) que pusieron a Boca al frente por primera vez en la noche y obligó a dos tiempos muertos de Ramella en menos de un minuto. Cuando el local parecía sin reacción, los primeros tres puntos de Baxley desde afuera le dieron un respiro y llegó al entretiempo abajo por tres: 30-33.
Los dos volvieron fríos del vestuario. Boca perdió tres pelotas seguidas y Quilmes no supo aprovechar ninguna, con dos triples con marca y una mandada de Baxley que fue bien tapado por Flowers. Enojado porque entendió que había falta, en la jugada siguiente, el americano volvió a penetrar, anotó y sacó la infracción para igualar en 33, cuando habían transcurrido dos minutos sin conversiones.Con el ingreso de Lucas Ortiz, Quilmes tuvo mayor pausa, pero el encuentro ya era decididamente parejo, con más defectos que virtudes de ambos lados, con bajos porcentajes y un juego desprolijo.Baxley (8 en el chico) era la principal vía de gol del local, mientras que Battle ganaba el duelo de internos. Un triple de Maciel, tras una gran jugada colectiva, igualó en 44 y otra vez de levantó el estadio. Otra “bomba” de Ortiz pudo haber generado un quiebre, pero el nivel seguía siendo bajo, los dos erraban más de lo que acertaban y Boca ingresó al cuarto final arriba por la mínima: 49-50.
Por cómo se dio el partido, el que menos se equivocara en los últimos diez minutos se iba a llevar el triunfo. Quilmes supo que el negocio estaba en darle la pelota a Baxley o meterla en la pintura, porque el tiro externo no estaba dando resultados (4 de 20). Boca tenía más variantes para las ofensivas y promediando el cuarto ganaba por 3: 54-57. Ale Diez empezó a dominar los rebotes en su aro y Flowers rompió de afuera para sacar 6 (56-62) con 4’13” en el reloj. Quilmes ajustó la defensa y empezó con la presión para hacer equivocar a Boca, cosa que consiguió. Pero no aprovechaba sus ofensivas para descontar, salvo con Baxley, que lo puso a 2 (62-64), a 2’03”. Diez desniveló desde la línea y Vildoza sacó a relucir su personalidad para tirar sobre la marca del olavarriense y dejar el juego a uno (65-66). Battle metió un doble pero falló el libre de “regalo” y ahora el base juvenil no pudo con la heroica. Quilmes tenía una chance más, el pivote americano se “nubló” y caminó, por lo que Ramella pidió minuto para trabajar la ofensiva, tres abajo (65-68) y 30” en el reloj. La idea no salió bien, Piñero tiró un triple desde 10 metros, Diez bajó el rebote y fue a sellar el partido desde la línea. Falló el primero, pero anotó el segundo y al local le quedaban 21”, pero necesitaba dos posesiones. Battle se “avivó” y salió encima de Baxley que tiró apretado, el rebote volvió a ser de Diez y el exPeñarol una vez más metió uno de dos para el 70 a 65 final.
Dejó pasar una buena chance el “cervecero”, que pudo haberse llevado el partido, que se encontró con un rival que no lo superó, que también estuvo errático, pero que fue el que menos falló en los momentos calientes.