Si todavía había dudas sobre lo que es –y puede ser…- Salta La Banca, el show de ayer en el Malvinas Argentinas dejó en claro que son cosa seria. Porque aunque algunos les cueste entender y otros quizás no quieran hacerlo, hay realidades que logran disipar todo tipo de dudas. Y el presente de SLB es uno de ellos. Porque es difícil lograr en cuatro años lo que esta banda hizo y sobre todo en el complicado camino independiente. Porque es indescriptible el amor de sus fanáticos y la pasión con la que los siguen. Porque aunque el rock mutó mucho en el último tiempo, este grupo puede movilizar a miles jóvenes a través de su música y sus sentidas letras. Porque ya no son una promesa, hoy son una realidad…
Fueron 31 temas de corrido, sin escalas y con muchas sorpresas. Tres horas de show para devolverle de alguna manera todo el cariño y aguante a las más de seis mil personas que coparon el Malvinas para apoyar al grupo en el salto más importante de su carrera. Y aunque la excusa real era presentar Visceral –su más reciente trabajo discográfico-, ése pretexto murió el día que la banda había vendido más de cinco mil entradas sin el disco en las calles –o mejor dicho, en la web. Es por eso que esas 31 canciones fueron un recorrido histórico por la corta vida de Salta La Banca. Un ida y vuelta; un pasado, presente y futuro…
“Vamos a homenajear a un grande” tiró Santi antes de hacer la versión de Crimen de Gustavo Cerati que grabaron para el CD de los 15 años de Day Tripper. Los vientos comandados por Mauro Ostinelli en el saxo acompañaron de manera perfecta el clásico piano del tema del ex Soda.
Había pasado sólo una hora de show, pero la gente se hacía sentir como si esto recién empezaba. La energía del público se transmitía alma a alma y se conectaba de una manera extraña y llamativa con la de la banda. Papelitos, globos y banderas eran parte de un ritual que los acompaña desde sus comienzos y que día a día se hace más grande. Un ritual que cumple todos los requisitos y que se hace protagonista con el correr de los minutos. Que baila cuando le dan inicio al “bloque bailantero” del show –una costumbre en los recitales de Salta La Banca- y que escucha con atención cuando un grupo de cuerdas se sube al escenario para hacer con Santi Sin Tu Voraz Libertad. Un ritual familiar, que te deja ser parte y no te mira de reojo. Que invita a todos y que quiere, y seguramente lo logre, ser más y más grande.
Era de esperarse que el show tuviera varios invitados. No todos los días se llena un Malvinas y cuando la oportunidad se da, está claro, hay que festejar. Por eso la banda decidió reunir a varias personas que los acompañaron en estos cuatro años y les agradecieron el apoyo haciéndolos ser parte de su fiesta: Lula Bertoldi de Eruca Sativa deslumbró con su voz en Tú mientras que el coro Ay Mamá acompañó en las versiones Sueño y Él. Pero eso no fue todo…
La fiesta siguió mezclando temas de sus cuatro discos: Invierno Tibio, Nosotros, Mercedes y Que Nunca Se Repita –con sobrevivientes de Cromañón arriba del escenario- fueron parte de una seguidilla que dejó afónico a más de uno. La apasionante Tan Blanca, Tan Azul contó con el eterno coro femenino de “que se lo pierda por gil” y la pegadiza Mejillas de Amapola tuvo su momento de gloria cuando las cámaras se posaron sobre el público para ser parte del próximo video de la banda.
Santi, como siempre, aprovechó la ocasión para mostrar su costado más combativo y reflexivo. Sí, aunque sus letras ya de por si dicen mucho, el carismático cantante no dejó pasar la oportunidad para agradecer eternamente a sus amigos, familiares y a los que los siguen desde aquél primer Makena. Pero también tuvo tiempo para tirar sobre el escenario su costado militante, el que lo hace velar por las injusticias. El que lo hizo dedicarle un disco entero a Luciano Arruga –COPLA- o el que lo hizo escribir un tema contra “las patotas sindicales”. Ése que pide a gritos un cambio y que lo demuestra cuando explota la durísima Relato –que tuvo de invitados al Cabra y Pecho de Las Manos de Fillipi. Ése que mamó de chico y que hoy, casi como si se tratara de una responsabilidad, lo transmite en cada uno de los recitales de Salta La Banca. Ése que, de alguna manera, los hace una banda diferente.
La noche estaba llegando a su fin. La fiesta tenía los minutos contados. Pero quedaba tiempo para algo más… “Si hay alguien que tiene que ver mucho con este presente de Salta La Banca y que nos ayudó mucho es mi hermano Ale Kurz” anticipó Santi antes de invitar al escenario al cantante de El Bordo y tocar juntos Vosotros. Y para hacer uno de los clásicos del grupo decidieron invitar, nada más y nada menos, que al primer profesor de canto de Aysine: el Vasco de Chevy Rockets le puso blues a Seremos.
El final llegó con dos de sus himnos: Que Salte La Banca y Somos cantados de principio a fin por las seis mil personas fue el cierre perfecto para una noche que dejó en claro que ya no son dos, ni cuatro, ni diez… ya no son ése fenómeno que tanto daba que hablar hace unos años y que a muchos les incomodaba. Ya no son una promesa o una revelación. Ahora Salta La Banca es algo serio. Muy serio…
Pablo Vio
Fotos: Ornella Capone